Enigma era el nombre de una máquina que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio, que permitía usarla tanto para cifrar como para descifrar mensajes. Varios de sus modelos fueron muy utilizados en Europa desde inicios de los años 1920.
¿En qué consistía la máquina Enigma?
La máquina Enigma
era un dispositivo electromecánico, es decir, tenía una parte eléctrica y
otra mecánica. El mecanismo consistía en una serie de teclas, con las
letras del alfabeto, al igual que una máquina de escribir, que en
realidad eran interruptores que accionaban los dispositivos eléctricos y
hacían mover unos cilindros rotatorios. El funcionamiento, cara al
usuario, era bastante sencillo. El operador tenía que teclear las letras
de su mensaje y anotar las letras que devolvía la máquina (a través de
un alfabeto que se iba iluminando). El código a usar se fijaba con las
posiciones de los cilindros que constaban, cada uno, de 26 cables que se
conectaban al teclado pero, con la particularidad, que el primer
cilindro giraba un veintiseisavo de vuelta después de cada pulsación, de
tal manera que la posición de las conexiones iba cambiando con cada
entrada del teclado, obteniendo un cifrado polialfabético. Además, para
dar mayor robustez, el segundo cilindro sólo daba un giro cuando el
primero había completado 26 giros y el tercero cuando el segundo había
dado sus correspondientes 26 y añadió la posibilidad de que los rodillos
pudiesen ser intercambiados de posición, de manera que el número de
posibilidades aumentase hasta tener 105.456 alfabetos.

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